Mario Sciacqua dijo que fue el partido que menos “sufrió” y rescató la solidaridad de su equipo. Dejó en alta duda la posibilidad de que jueguen Chevantón, Luque y Garcé el partido del domingo.
(Enviado Especial a Bahía Blanca)
Mario Sciacqua fue el primero en salir de un vestuario con un fervor pocas veces visto y escuchado. Se notó en la cancha misma, cuando los integrantes del cuerpo técnico festejaron como nunca y los jugadores se sumaron en el medio de la cancha a una exteriorización de alegría que iba más allá de una victoria, por más importante que fuera. Es que el objetivo de llegar en ganador al clásico era lo que se habían puesto entre ceja y ceja, y el hecho de conseguirlo permitió un desborde de alegría poco común por tratarse de una tercera fecha del campeonato.
—¿Se jugó el mejor partido desde que arrancó el torneo?
—Fue el partido con mayor equilibrio. Fuimos un equipo corto y agresivo ofensivamente, creamos una buena cantidad de situaciones y pudimos liquidarlo. Terminamos un poco apretados pero tuvimos capacidad defensiva.
—¿Se mejoró en la recuperación?
—Sobre todo observé que hubo mucha solidaridad, que asimilaron lo que venimos hablando y veo que hay un convencimiento. Tuvimos amor propio y ví un Colón con mucha identificación.
—¿Qué te pareció el debut de Bastía?
—Es un jugador con mucha experiencia y tiene un optimismo contagiante. Su trabajo ayudó mucho al lucimiento de Prediger y de Moreno, pero además fue inteligente para robar y jugar a dos toques. Él sabe de sus limitaciones, se ubica y valoro su capacidad para hacer la simple y bien.
—¿Tuviste que frenar el ímpetu de algunos jugadores adentro de la cancha?
—Le gritaba mucho a Julio Barraza, porque anduvo bien y se proyectaba. Y lo que quería era que se contuviera para que no nos agarraran a contrapierna o con espacios en una cancha que es chica y que es ideal para aprovechar una pelota mal jugada o un avance que se corte en la mitad de la cancha.
—¿Llegan Luque, Chevantón y Garcé al clásico?
—Es muy difícil. Leandro González jugó en una posición ofensiva donde exigió y se comprometió mucho con la recuperación. A mí me gustó mucho el equipo, los fui semblanteando en la semana, los ví muy enchufados a partir de la autocrítica que se hizo del empate ante All Boys y la victoria se festejó de una manera espectacular. Y acá estamos hablando de jugadores consagrados, que ganaron cosas en algunos de los casos y muchos de ellos sin plena identificación con Colón porque llegaron hace poco.
—¿Y ahora?
—Jugar el clásico y ganarlo para que la gente se vaya contenta. Es el objetivo y es lo que los jugadores quieren porque llegaron al vestuario y lo hicieron saber a través de los cánticos, revoleando las camisetas y pensando en el partido que se viene.
¿Qué pasó con Raldes?
Fue en una de las últimas jugadas del partido e instaló la voz de alarma de un plantel que, por ejemplo, en el partido ante All Boys se quedó con tres jugadores menos para el encuentro siguiente. Ronald Raldes sintió una molestia en la cara posterior del muslo derecho y de inmediato vino la orden de Sciacqua de sacarlo y colocar a Quilez para que juegue esos últimos minutos del partido.
—¿Qué pasó, Ronald?
—Salté y sentí una especie de contractura. Espero que sea sólo eso y que se pueda solucionar en la semana. Veremos mañana, cuando llegue a Santa Fe, si es posible que pueda entrenarme normalmente. Salté con Pavlovich, si mal no recuerdo, y sentí una molestia importante.
—¿Es prematuro hablar si vas a llegar al domingo?
—Pienso que sí, estoy confiado en que voy a jugar el clásico.
—¿Se hizo un buen partido en lo defensivo?
—Estuvimos bien. En los anteriores partidos nos hicieron goles de pelota quieta pero no nos generaron mano a mano. Hoy no sufrimos, los marcadores de punta jugaron bien, los del medio contuvieron bastante y hasta los delanteros nos ayudaron. Esta cancha chica es especial para equivocarse y nosotros no cometimos errores.
—¿Se sintieron más protegidos con el ingreso de Bastía?
—El Polaco tiene más marca y Tommy Costa juega más. Lo bueno es que jugamos con orden y concentración.
—¿Qué te hace sentir el hincha de Colón por el clásico que se viene?
—Que hay que ganar el partido, que los dos jugaremos con los dientes apretados y que es necesario llegar de la mejor manera. Nosotros lo hacemos ganando y en la punta del torneo. Y espero que le demos una alegría al hincha, que hace mucho no nos ve ganar en nuestra cancha.
Mario Sciacqua fue el primero en salir de un vestuario con un fervor pocas veces visto y escuchado. Se notó en la cancha misma, cuando los integrantes del cuerpo técnico festejaron como nunca y los jugadores se sumaron en el medio de la cancha a una exteriorización de alegría que iba más allá de una victoria, por más importante que fuera. Es que el objetivo de llegar en ganador al clásico era lo que se habían puesto entre ceja y ceja, y el hecho de conseguirlo permitió un desborde de alegría poco común por tratarse de una tercera fecha del campeonato.
—¿Se jugó el mejor partido desde que arrancó el torneo?
—Fue el partido con mayor equilibrio. Fuimos un equipo corto y agresivo ofensivamente, creamos una buena cantidad de situaciones y pudimos liquidarlo. Terminamos un poco apretados pero tuvimos capacidad defensiva.
—¿Se mejoró en la recuperación?
—Sobre todo observé que hubo mucha solidaridad, que asimilaron lo que venimos hablando y veo que hay un convencimiento. Tuvimos amor propio y ví un Colón con mucha identificación.
—¿Qué te pareció el debut de Bastía?
—Es un jugador con mucha experiencia y tiene un optimismo contagiante. Su trabajo ayudó mucho al lucimiento de Prediger y de Moreno, pero además fue inteligente para robar y jugar a dos toques. Él sabe de sus limitaciones, se ubica y valoro su capacidad para hacer la simple y bien.
—¿Tuviste que frenar el ímpetu de algunos jugadores adentro de la cancha?
—Le gritaba mucho a Julio Barraza, porque anduvo bien y se proyectaba. Y lo que quería era que se contuviera para que no nos agarraran a contrapierna o con espacios en una cancha que es chica y que es ideal para aprovechar una pelota mal jugada o un avance que se corte en la mitad de la cancha.
—¿Llegan Luque, Chevantón y Garcé al clásico?
—Es muy difícil. Leandro González jugó en una posición ofensiva donde exigió y se comprometió mucho con la recuperación. A mí me gustó mucho el equipo, los fui semblanteando en la semana, los ví muy enchufados a partir de la autocrítica que se hizo del empate ante All Boys y la victoria se festejó de una manera espectacular. Y acá estamos hablando de jugadores consagrados, que ganaron cosas en algunos de los casos y muchos de ellos sin plena identificación con Colón porque llegaron hace poco.
—¿Y ahora?
—Jugar el clásico y ganarlo para que la gente se vaya contenta. Es el objetivo y es lo que los jugadores quieren porque llegaron al vestuario y lo hicieron saber a través de los cánticos, revoleando las camisetas y pensando en el partido que se viene.
¿Qué pasó con Raldes?
Fue en una de las últimas jugadas del partido e instaló la voz de alarma de un plantel que, por ejemplo, en el partido ante All Boys se quedó con tres jugadores menos para el encuentro siguiente. Ronald Raldes sintió una molestia en la cara posterior del muslo derecho y de inmediato vino la orden de Sciacqua de sacarlo y colocar a Quilez para que juegue esos últimos minutos del partido.
—¿Qué pasó, Ronald?
—Salté y sentí una especie de contractura. Espero que sea sólo eso y que se pueda solucionar en la semana. Veremos mañana, cuando llegue a Santa Fe, si es posible que pueda entrenarme normalmente. Salté con Pavlovich, si mal no recuerdo, y sentí una molestia importante.
—¿Es prematuro hablar si vas a llegar al domingo?
—Pienso que sí, estoy confiado en que voy a jugar el clásico.
—¿Se hizo un buen partido en lo defensivo?
—Estuvimos bien. En los anteriores partidos nos hicieron goles de pelota quieta pero no nos generaron mano a mano. Hoy no sufrimos, los marcadores de punta jugaron bien, los del medio contuvieron bastante y hasta los delanteros nos ayudaron. Esta cancha chica es especial para equivocarse y nosotros no cometimos errores.
—¿Se sintieron más protegidos con el ingreso de Bastía?
—El Polaco tiene más marca y Tommy Costa juega más. Lo bueno es que jugamos con orden y concentración.
—¿Qué te hace sentir el hincha de Colón por el clásico que se viene?
—Que hay que ganar el partido, que los dos jugaremos con los dientes apretados y que es necesario llegar de la mejor manera. Nosotros lo hacemos ganando y en la punta del torneo. Y espero que le demos una alegría al hincha, que hace mucho no nos ve ganar en nuestra cancha.
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